Poema de MARTIM SOARES | in DICIONÁRIO SENTIMENTAL DO ADULTÉRIO | FILIPA MELO, autora

“Pero Rodrigues, da vossa mulher,
Não acrediteis no mal que vos digam.
Tenho eu a certeza que muito vos quer.
Quem tal não disser quer fazer intriga.
Sabei que outro dia quando eu a fodia,
Enquanto gozava, pelo que dizia,
Muito me mostrava que era vossa amiga.

Se vos deu o céu mulher tão leal,
Que vos não agaste qualquer picardia,
Pois mente quem dela vos for dizer mal.
Sabei que lhe ouvi jurar outro dia
Que vos estimava mais do que a ninguém;
E para mostrar quanto vos quer bem,
Fodendo comigo assim me dizia.”

MARTIM SOARES
(escrito entre 1241 e 1244)

Canção de amor desesperado | Tiago Salazar

Para irmos mais além (e muito para além) precisamos do tempo do dois.
Precisamos de amar o (nosso) amor.
De reinventar o amor (com carácter de urgência)
Amor de abraços, pele, ternura pura.
Precisamos de rituais antigos e juvenis.
O psicólogo disse-me para te dizer: “Gosto muito de ti mas acho que precisamos de aprender algumas ferramentas para melhorar a nossa relação”.
Falei-lhe de amor.
De como se pode ferir mais quem mais se ama.
De como a vida sem o amor (para nós) é pela metade.
Entendo a tua vida, entendo os binómios da vida, mas preciso que me ajudes a encontrar o caminho para o “nós”.
Sem ti o meu sul não tem norte.

Tiago Salazar

El orgasmo femenino explicado por una monja medieval | Hildegard von Bingen | POR VIRGINIA MENDOZA in “Yorokobu.”

Hildegard von Bingen fue pintora, poeta, compositora, científica, doctora, monja, filósofa, mística, naturalista, profeta y, quizá, la primera sexóloga de la historia. También está considerada precursora de la ópera, de la ecología e inventó un idioma que podría ser la primera lengua artificial de la historia.

Cuando la Primera Cruzada estaba a punto de llegar a Jerusalén, una niña lloró por primera vez en Bermersheim (Alemania)Hildegard von Bingennació en 1098 y se convirtió en un diezmo. Como décima hija que fue, sus padres la entregaron a la Iglesia. La dejaron en el monasterio de monjes de Disivodemberg, que albergaba una celda para mujeres dirigida por Jutta von Spannheim, quien se convertiría en madre e instructora de la pequeña Hidegard. Tenía ocho años y había comenzado a tener visiones a los tres, pero no fue hasta pasados los cuarenta cuando empezó a escuchar una voz que le decía que escribiera y dibujara todo aquello que alcanzaran sus ojos y oídos.

Se convirtió en abadesa tras la muerte de Jutta. Atemorizada por sus visiones y predicciones convenció al papa para que le consintiese escribirlas, y fue así como empezó a registrar tanto sus visiones, como libros de medicina (que hoy consideraríamos superstición), remedios naturales, cosmogonía y teología. Desde entonces empezó a relacionarse con las autoridades eclesiásticas y políticas de su época y se convirtió en su consejera, algo impensable tratándose de una mujer.

Hildegard von Bingen y su legado son inabarcables. Tanto que, a pesar de su recuperación a raíz de la esperada canonización (que no tuvo lugar hasta 2012), su lado más peculiar ha sido eclipsado por sus predicciones. De todo lo que hizo Hildegard a lo largo de su vida, lo más desconcertante, surrealista y contradictorio, quizá sean sus consideraciones sobre el orgasmo femenino que bien le podrían valer el título de primera sexóloga de la historia.

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